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Colegio Oficial de Ingenieros Superiores Industriales de Asturias y León
PROGRAMAS DE APOYO A LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
D. Vicente Gómez Domínguez
Director General. Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI)
Buenas tardes. Ante todo, quiero agradecer a los organizadores de estas jornadas con las que se conmemora el 150º aniversario del Colegio Oficial de Ingenieros Superiores Industriales de Asturias y León, su amable invitación para participar en esta sesión, así como a ustedes por su asistencia.
Al comentar con los organizadores cuál debería ser la orientación de mi ponencia, me transmitieron el interés de las empresas por conocer los programas de apoyo a la I+D y a la Innovación que gestiona el Centro que dirijo.
El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (el CDTI) es un organismo dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología cuya misión es apoyar la innovación tecnológica en la empresa española y contribuir así, a que sea cada vez más competitiva. Para ello desarrolla diversas actividades, como la financiación de proyectos empresariales de I+D, la gestión de la participación de empresas españolas en programas internacionales de cooperación tecnológica e industrial, y la prestación de servicios de apoyo a la innovación y a la transferencia de tecnología.
No obstante, antes de explicar con más detalle estos programas, creo que sería útil compartir con Uds. algunas reflexiones sobre el papel de la tecnología en la economía, para pasar luego a analizar la posición de la empresa española en el campo tecnológico.
Hoy la competencia es cada vez más intensa. Desde hace algunos años, la empresa opera en un mercado global donde cada vez hay menores obstáculos al comercio internacional y donde existen vigorosos procesos de integración económica regionales. Y es en Europa donde se está alcanzando un mayor grado de integración económica con la Unión Económica y Monetaria y con la puesta en marcha del euro. Este hito ha transformado definitivamente los modelos de competitividad. Tradicionalmente y hasta hace poco, la competitividad de la empresa española se basaba casi exclusivamente en las ventajas ofrecidas por el menor coste de los factores productivos y en la importación de tecnología. Hoy, las ventajas competitivas se basan en factores de diferenciación de los productos como son, el diseño, la calidad y la tecnología que incorporan.
Ahora bien, para poder ofrecer estos productos “diferentes” a un precio competitivo, las empresas necesitan disponer de tecnología y, para ello, deben invertir en I+D e Innovación. Debemos plantearnos el reto de pasar de importadores a desarrolladores de tecnología.
Pero, ¿cuál es la situación de la empresa española ante la I+D y la Innovación?.
La empresa española invierte cada vez más en I+D. Los gastos empresariales en I+D han venido creciendo a un ritmo del 11% anual desde 1995, pasando de los 284.892 millones de pesetas de 1995, a los 432.120 de 1999.
A pesar de ello, el primer aspecto destacado es que son pocas las empresas españolas que realizan actividades innovadoras. En concreto, 16.100, solamente el 10% de las empresas industriales existentes.
El segundo punto destacable es que las actividades de I+D que desarrolla la empresa española son poco sistemáticas y de limitada continuidad: de ese 10% de empresas innovadoras, sólo una tercera parte invierten en Investigación y Desarrollo, y no llegan a 2.500 empresas que lo hacen de forma sistemática, cuando la realización continuada y planificada de la I+D es la clave para obtener el máximo beneficio de la misma.
Las empresas españolas innovadoras con menos de 20 empleados, y especialmente aquellas que invierten sistemáticamente en I+D, generan empleo claramente por encima de la media: 18,1% frente a 8,5%. Y además ese empleo es, fundamentalmente, empleo de calidad. La OCDE avala este punto de vista, pues ya en su Informe de 1993 manifestaba que la elección de una estrategia para crear empleo basada en la contención de los costes de la mano de obra podía conducir a Europa a una trampa en su desarrollo a largo plazo, y que para evitarlo había que apostar por las nuevas tecnologías y aspirar a la consecución de empleo de alto nivel, bien remunerado.
Además, el gasto en innovación y en I+D de estas empresas sigue siendo muy bajo en comparación con los países de nuestro entorno. El esfuerzo relativo de las empresas españolas en I+D es un tercio del de sus homólogas europeas; en gastos en innovación el diferencial es ligeramente inferior, pero también muy importante.
Estos datos son un tanto paradójicos. Por una parte, la gran mayoría de los empresarios aceptan que la introducción de tecnologías fortalece a la empresa, garantiza su competitividad y permite la creación de empleo cada vez más cualificado; aceptan, también, que la innovación tecnológica permite diferenciar a la empresa de sus competidores, desarrollar nuevos negocios, crecer y obtener mayores beneficios. Pero por otra parte la inversión empresarial en I+D es baja.
¿Por qué sucede esto? ¿Por qué la inversión de las empresas españolas en I+D y en innovación tecnológica sigue siendo baja?
Hay múltiples razones, pero para no extenderme en valoraciones, utilizaré información de la Encuesta de Innovación Tecnológica en la Empresa, que incluye datos de gran interés basados en la opinión de las propias empresas.
En esta encuesta se solicitaba a las empresas que calificasen de 1 a 5 los factores que dificultaban la innovación, siendo el resultado muy significativo: tres de los cuatro principales obstáculos señalados son de carácter financiero (falta de fuentes de financiación adecuadas, riesgos excesivos, periodo de rentabilidad demasiado largo). Además, el cuarto (falta de infraestructura) en el fondo también es financiero: es muy posible que si la empresa no tiene infraestructura, es porque la inversión requerida para ello se ha considerado excesiva, difícil de financiar o de rentabilidad incierta.
La conclusión es clara: la empresa española no apuesta decididamente por la innovación tecnológica porque estima que ésta es cara. Es por ello que las mayores inversiones en innovación las realizan las empresas grandes, que tienen mayores recursos financieros propios y un más fácil acceso a la financiación ajena.
Esta razón y, el hecho de que el tejido empresarial español esté formado casi en su totalidad por pymes, que como antes he comentado son las que más necesitan invertir en innovación tecnológica, justifica el apoyo financiero público a la empresa innovadora. Y es ahí precisamente donde actúa el CDTI.
Actuaciones del CDTI
El CDTI, con sus diferentes programas y actuaciones intenta que el colectivo español de empresas innovadoras sea cada vez mayor.
De hecho, el 60% de las empresas financiadas cada año son nuevos clientes, son empresas que antes no habían tenido contacto con el Centro. Gracias a ello, la cartera de empresas CDTI se ha multiplicado por tres en los últimos 10 años, y hoy supera ampliamente las 3.000 empresas.
Otro objetivo del CDTI es que aumenten las inversiones empresariales españolas en innovación tecnológica. Para ello, ofrece financiación privilegiada a las empresas para que realicen proyectos de innovación y desarrollo tecnológico empresarial.
En el año 2000 el CDTI concedió más de 30.000 millones de pesetas para financiar 370 proyectos de este tipo, que movilizaron casi 75.000 millones de pesetas de inversión empresarial en innovación y desarrollo tecnológico. Para hacerse una idea de la dimensión de esta cifra les diré que equivale al 17% de las inversiones empresariales en I+D realizadas en España en 1999.
Por otro lado, el CDTI apoyó la concesión de otros 50.000 millones de pesetas de financiación bancaria para la modernización y la innovación tecnológica.
Los instrumentos financieros utilizados por el CDTI intentan, además de fomentar la innovación empresarial, primar la colaboración nacional y la internacional entre empresas, y entre éstas y los centros de investigación y tecnología.
Estos instrumentos financieros son créditos a tipo de interés cero y plazo de amortización de 5 años. Estos créditos se conceden tras un riguroso análisis de la viabilidad y de la calidad técnica de los proyectos y, salvo excepciones, no exigen garantías reales (hipotecarias u otras) de la empresa promotora.
Cuando los proyectos mencionados se realizan en colaboración internacional (Proyectos internacionales, Eureka, Iberoeka) o tienen como fin facilitar la participación empresarial en proyectos de un Organismo Internacional (ESA, CERN) las condiciones crediticias son un poco más favorables: el plazo de amortización es de 8 años y el crédito cubre hasta el 60% del presupuesto del proyecto.
El año 1999 el CDTI lanzó, en colaboración con el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Línea de Financiación bancaria para la Innovación Tecnológica. Con ella el CDTI pretendía que los bancos financiasen aquellos gastos en innovación empresarial que no entraban claramente dentro de la rúbrica de I+D, y sí en el concepto de modernización tecnológica.
Con esta nueva línea las empresas pueden acceder a financiación bancaria para cubrir hasta el 70% del presupuesto de sus proyectos de modernización e innovación tecnológica mediante préstamos a un tipo de interés equivalente al Euribor a seis meses menos un punto porcentual.
Esta línea, que se dotó con 25.000 en 1999 y se amplió a 50.000 millones de pesetas en el año 2000, ha tenido una excelente acogida entre las empresas. Con datos aún parciales, puedo decirles que en el año 2000, el CDTI ha evaluado positivamente 1.143 proyectos de inversión correspondientes a solicitudes que totalizan un crédito bancario de 45.951, prácticamente el doble que el año pasado.
El CDTI evalua técnicamente las propuestas empresariales y financia un punto porcentual el tipo de interés, pero son los bancos los que toman la decisión de conceder o no el préstamo solicitado bajo sus propios criterios de análisis de riesgo y de solicitud de garantías.
No menos importantes que las anteriores, son las aportaciones financieras de los programas internacionales de cooperación tecnológica que gestiona el Centro.
Estos programas aportan financiación muy interesante para las empresas españolas que invierten en I+D, ya sea mediante subvenciones directas para proyectos —caso del V Programa Marco de I+D de la Unión Europea— o ya sea mediante contratos de desarrollo tecnológico o de suministros de bienes industriales de alto contenido tecnológico, como en el caso de la Agencia Espacial Europea, el CERN o el ESRF.
Además de la financiación, estos programas tienen otros atractivos, posiblemente de mayor valor para la empresa. En concreto, la mayoría fomentan la I+D cooperativa en el ámbito internacional, lo que supone para las empresas participantes acumular valiosas experiencias, acceder a las tecnologías que desarrollan los consorcios internacionales en los que se incorporan, adquirir nuevos métodos de trabajo, y formar alianzas estables con socios extranjeros. De esta forma se facilita su acceso a mercados internacionales y, en consecuencia, su crecimiento en el exterior.
Fiscalidad de la I+D.
Para finalizar, voy a comentar otras ayudas a las empresas que hacen I+D que no son competencia directa del CDTI, pero que también son muy importantes. Me refiero al tratamiento fiscal de la I+D y de la Innovación en el Impuesto de Sociedades. Estas deducciones, que ya existían en años anteriores, se han mejorado sustancialmente en el año 2000 hasta el punto de ser las más avanzadas de Europa.
Como norma general las empresas pueden deducir de su cuota del Impuesto de Sociedades el 30% de los gastos e inversiones anuales en I+D.
Además, si el gasto ha sido superior a la media de los dos años anteriores, se puede deducir de la cuota el 50% de ese incremento.
Adicionalmente, desgrava el 10% los gastos de personal investigador y los contratos de investigación con universidades o Centros Tecnológicos.
El conjunto de todas estas deduciones, junto con otras deducciones previstas en la ley y que no están relacionadas con la I+D (inversiones), no pueden exceder el 45% de la cuota del Impuesto de Sociedades.
Con la finalidad de dar seguridad jurídica a la aplicación de estos incentivos, se pueden plantear consultas vinculantes a la Dirección General de Tributos.
Asimismo, se amplió el concepto de I+D para incluir en el mismo el desarrollo de software avanzado de prototipos y de demostradores.
Existen otras deducciones por actividades de Innovación Tecnológica, que no son I+D en sentido estricto.
La norma general es una deducción del 10% sobre la cuota del Impuesto por actividades de:
·Diseño industrial e ingeniería de procesos de producción (incluye concepción y elaboración de planos, dibujos, soportes destinados a definir los elementos descriptivos, especificaciones técnicas y características de funcionamiento necesarias para la fabricación, prueba, instalación y utilización de un producto).
·Gastos de adquisición de tecnología avanzada (patentes, licencias, know-how y diseños). Esta deducción, que está pensada especialmente para pymes, tiene un límite de gasto de 50 millones de pesetas.
·Gastos de certificación de normas de calidad (ISO 9000 o similares).
En el caso de proyectos de innovación tecnológica concertados con universidades, OPIs o Centros de Innovación y Tecnología la deducción que aplica es del 15%, en lugar del 10%.
Es importante señalar que, para poder aprovechar todas estas desgravaciones, la empresa tiene que haber organizado su contabilidad y la información sobre los proyectos de I+D que está realizando. A la hora de una eventual inspección fiscal, la empresa deberá poder aportar una buena documentación sobre los proyectos, con su correspondiente contabilidad analítica.
En este sentido las empresas que han recibido financiación del CDTI tienen ventaja, porque, gracias a nuestros sistemas de trabajo, han aprendido a documentar bien sus proyectos. Además, cuentan con las certificaciones de gasto expedidas por el Centro para cada uno de los hitos técnicos del proyecto, que les pueden ser muy útiles frente a Hacienda.
Nuevas actuaciones del CDTI
En estos momentos el CDTI está diseñando nuevas herramientas dirigidas a apoyar la creación de empresas de base tecnológica.
Esta medida, consistente con la política del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Plan Nacional de I+D+I, se lanzará previsiblemente a principios del 2001.
Se trata de cubrir la necesidad de financiación y apoyo de las empresas de base tecnológica en su creación y en las primeras fases de desarrollo, mediante aportaciones de capital riesgo y créditos participativos.
Espero que las reflexiones que he compartido con ustedes y nuestros servicios y ayudas financieras sean un estímulo para las empresas.
Por tanto, sólo me queda decirles que en el CDTI estaremos siempre dispuestos a apoyarles y a contribuir al desarrollo tecnológico y económico.
Muchas gracias.
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