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DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, DON JOSÉ MARÍA AZNAR, EN LA INAUGURACIÓN DE LOS ACTOS
DEL
SESQUICENTENARIO DE LA INGENERÍA INDUSTRIAL
Escuela de Ingenieros Industriales (Madrid), 8 de noviembre de 2000
Señor Rector, señor Presidente de la Asociación, señor Director de la Escuela,
señores ponentes, señoras y señores, queridas amigas y amigos todos.
Para mí es una gran satisfacción estar en esta Escuela y estar en este Sesquicentenario de los Ingenieros Industriales. Es la primera vez que entro en esta Escuela y, por lo tanto, no he gozado de su sufrimiento, que han tenido
muchos otros; pero estoy muy satisfecho de estar aquí por primera vez.
Muchos de ustedes conocerán aquella anécdota o aquella historia de los debates constitucionales en la República. En las Cortes de la República se discutía uno de los artículos importantes relativo a las cuestiones familiares y, desde la tribuna, un diputado de entonces hablaba de los sufrimientos que con la
aprobación de ese artículo se iban a producir en la familia española y en los hijos, y se preguntaba en voz alta en la tribuna del Congreso: "si este artículo
se aprueba, ¿qué haremos con nuestros hijos?". Y un ministro chungón, desde el banco azul, le dijo: “al tuyo, de momento, le hemos hecho Subsecretario".
Como yo he escuchado que en esta Escuela se sufre mucho, me ha venido a la
memoria esa anécdota, esa historia, porque también de ese sufrimiento esta Escuela ha producido Subsecretarios, y más que Subsecretarios. Sin duda, es una demostración enormemente positiva de la
salud, del bienestar, de que a ustedes les veo bien, que les veo con buena salud
y creo que les ha ido razonablemente bien a lo largo de la historia de esta Escuela y de sus trayectorias.
Es verdad, como se ha dicho desde esta tribuna, que es muy difícil exagerar la
importancia de la educación y de la formación a todos los niveles y lo que significa la extensión del saber. Todos los ponentes han dicho cosas muy
interesantes sobre la necesidad del contenido humanístico de cualquier
enseñanza, incluso de las más especializadas; por cierto, debate que abrimos
nuevamente en nuestro país y que espero que ,
con la ayuda de todos,
concluyamos venturosamente para la enseñanza en España.
Yo quiero decir que, sin duda, este acto y esta Institución que hoy nos acoge
son un buen momento para resaltar la importancia de la formación de los
Ingenieros con sólidos conocimientos científicos y técnicos, no exentos de
humanismo, capaces de aplicarlos a la industria de un modo práctico en cualquiera de sus sectores y en cualquiera de sus manifestaciones. Algo que las distintas Escuelas, y ésa es la demostración del éxito de esta Escuela y de esta
carrera, vienen demostrando desde su creación hace 150 años.
Esa enseñanza ha beneficiado a toda la sociedad. El desempeño de sus tareas
profesionales con competencia, con profesionalidad, ya tiene una tradición
arraigada, afortunadamente, en nuestro país.
Por lo tanto, a todos debemos
nuestro reconocimiento. Yo lo hago claramente en nombre propio y en nombre
del Gobierno, y espero y deseo que los futuros Ingenieros Industriales sigan prestando a la Industria de nuestro país y al progreso de nuestro país los buenos, los excelentes, servicios que los Ingenieros Industriales han prestado a
lo largo de su historia hasta ahora.
Hoy en día afortunadamente hemos alcanzado una situación muy
positiva, fruto de un largo proceso de modernización y prosperidad de nuestro país. Este proceso fue titubeante y estuvo enfrentado a profundas y fuertes
resistencias durante los años 60, se vio paralizado durante una buena parte de la crisis de los años 70 y se vio finalmente y necesariamente acelerado desde
mediados de los 80, ante la perspectiva de la entrada de España en la
Comunidad Económica Europea.
La ineludible apertura económica hacía necesario también un ineludible cambio
de mentalidad de las empresas en todos y cada uno de los sectores de la
economía española. Fue necesario, por lo tanto, adaptarse a la mayor presencia
de productos y de competidores extranjeros; fue necesario aprender los
sistemas de los demás; fue necesario aprender las estrategias de producción y
de gestión; fue necesaria la revolución tecnológica que mejorase la eficiencia y
competitividad de nuestras industrias, de nuestras empresas, de nuestra
economía en general. Todos esos esfuerzos han producido unos resultados que yo quiero calificar, sin duda, de satisfactorios.
Tenemos hoy una economía dinámica, que compite en pie de igualdad y sin
complejos con las economías de nuestro entorno, y no sólo eso, sino que la capacidad tecnológica y la buena gestión de nuestras empresas les han llevado a
exportar cada vez más; a invertir cada vez más en el exterior; a convertir a
España en un país que es exportador neto de capitales; a conquistar mercados
con decisión; a hacer, evidentemente, que nuestra economía y nuestro país, en
consecuencia, hayan prosperado y hayan progresado.
Ayer mismo conocimos que en el tercer trimestre de este año la economía
española sigue creciendo a un ritmo del 4 por 100. Un año y medio después del
nacimiento de esa nueva crisis petrolera, nuestro país y nuestra economía
crecen al 4 por 100. Como yo decía ayer, tenemos que escuchar en España
voces que dicen que nuestra economía ha caído a una tasa de crecimiento del 4
por 100. A lo mejor caemos a una tasa de crecimiento del 3'6 ó del 3'7 por
100; pero será una caída venturosamente afortunada, que nos va a permitir
seguir creciendo más que los demás, muy vigorosamente, que demuestra una
economía saneada y que nos va a permitir seguir creando y aprovechando
oportunidades de trabajo y de empleo para nuestro país.
Ahora lo que quiere decir eso es que nuestra capacidad de respuesta es muy
superior al pasado para salir al paso y para vencer los efectos del alza de los
precios del petróleo, sin apartarnos de tener ese crecimiento sólido, sostenible
y muy generador de empleo.
Pero quiero decir que, siendo todo eso cierto, nos queda mucho camino por
recorrer, y uno de los cambios también de España, de los cambios de la España
moderna y que tiene que ser uno de los objetivos de la España de los próximos
años, es ser cada vez un país más ambicioso.
España va a vivir, en los próximos años, años cruciales, en los cuales va a definir si realmente ha decidido y tiene capacidad y voluntad para ser un país
de los grandes o simplemente nos conformamos con un buen pasar entre los países intermedios. Ésos son los años cruciales de España.
Yo les quiero decir que tengo, quiero y deseo la mayor ambición para nuestro
país. Sé muy bien que puedo impulsar algunas cosas desde el Gobierno; pero sé
muy bien que eso debe ser una ambición compartida, si es que se quiere, de toda la sociedad española.
Yo creo que la aplicación de la revolución tecnológica, de las Sociedades y de las tecnologías de la Información, que sin duda trae problemas, que sin duda trae dificultades, a su vez abre unas oportunidades y unas posibilidades
extraordinarias para muchos países. Nosotros debemos convertir esa transición a esa nueva economía en unas posibilidades más importantes para nuestro país.
Enhorabuena por su Aniversario y muchas gracias.
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