Intervenciones en el Acto de Inauguración del Sesquicentenario
 
  Intervención de D. Eduardo Montes en la Inauguración del Sesquicentenario de la Ingeniería Industrial (Madrid, 8 de Noviembre de 2001)


Excmo. Sr. Presidente del Gobierno, Sres., Sras. Es para mi un honor, inmerecido sin duda, el participar en este acto, en esta escuela que tantos años fue lugar común de mi presencia.

Pretendo ser objetivo en lo que respecta al tiempo que duró mi carrera, pero me es difícil. Me es difícil porque le debo a mi carrera mi desarrollo profesional y gran parte de mi desarrollo personal incluso le debo el haber conocido a mi mujer, que también es Ingeniera Industrial.

La carrera de Ingeniería Industrial presenta varios aspectos diferenciales que quiero resaltar:

En primer término, una gran perspectiva horizontal de tecnología industrial. Recuerdo un catedrático que me hablaba, nos hablaba, de las grandes máquinas con sus alabes torsionados, y otro que me hablaba de los osciladores con transistores con efecto de campo, otro de psicosociología industrial, administración de empresas, economía, arquitectura industrial y estructuras metálicas. Esto nos ha dado algo importante, el sentido menos común de todos los sentidos, el sentido común industrial. Un Ingeniero Industrial tiene la capacidad de saber que la base de todo lo que nos rodea está en la física, las matemáticas, etc... Este sentido común es la mejor definición de un Ingeniero Industrial.

También nos ha dado grandes posibilidades verticales. En esta escuela hay gente que se ha dedicado al I+D con gran éxito y gente que ha progresado hasta tener los mas altos puestos de dirección en el país como buena muestra son mis colegas ponentes de mesa.

La tercera característica es la gran capacidad de sacrificio. Yo valoro tremendamente a posteriori, claro está, lo que esta Escuela me ha hecho sufrir. Me ha dado capacidad de adaptarme a cualquier circunstancia de la vida y casi a cualquier nueva tecnología y a cualquier nuevo reto. Patrimonio que valoramos cuando terminamos los estudios y que debemos hacer valorar a las generaciones venideras.

La suma de gran capacidad tecnológica, gran capacidad de progresar en todas las áreas de la gestión y gran capacidad de sufrimiento, como pueden comprender, hace del Ingeniero Industrial un Ingeniero para el siglo XXI, un ingeniero del futuro. Un futuro de generalistas con capacidad de liderazgo, un futuro integrado.

Apuesto, francamente, por otros 150 años de esta carrera en los cuales el Ingeniero Industrial puede ocupar los puestos que el siglo XXI exige.

Por último, resaltar otra característica, la capacidad de adaptación. Hace 50 años se hablaba de la máquina de vapor; como la que está en la Sala de la Máquina, y hoy en esta misma Escuela se habla de los protocolos Internet, la telefonía móvil, la sociedad de la información, etc.

Una carrera que ha sido capaz de seguir de una manera tan importante la revolución industrial con toda seguridad será capaz de apostar por el futuro.

Algo negativo que me gustaría destacar, es que convendría dar a las generaciones venideras, algo que no se nos dio a nosotros, y es algo relacionado con la Inteligencia Emocional, con la capacidad de relación con los demás, con la apertura a otras profesiones.

La solución de esta asignatura pendiente, ayudará enormemente a la regeneración del Sistema Ciencia, Tecnológica e Industria. Si aprobarnos esta asignatura tenemos un gran futuro. El Ingeniero Industrial tiene un gran futuro.

Por último desear a los próximos Ingenieros Industriales que disfruten de su estancia en la Escuela, y que tengan tantísima suerte profesional como he tenido yo.


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Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales, 2000